Era verdad. Te pasa toda la vida por delante de los ojos, aunque los cierres. Como una película, dicen. Más bien como fotografías. Veintidós, Núria dejándome. Veintiuno, aquel día en el monasterio. Veinte, la famosa cena en el Burger. Diecinueve, la boda de Joaquín. Dieciocho, el examen de filosofía. Diecisiete, la noche en la playa. Dieciséis, el día tan anhelado. Quince, Marta en clase de gimnasia. Catorce, el día que hicimos huelga. Trece, la Copa del Rey. Doce, una tarde en la piscina. Once, unos tebeos de Spider-Man. Diez, el esguince de tobillo. Nueve, las velas que no se apagaban. Ocho, las torrijas enormes. Siete, cuando me gustaron las zanahorias. Seis, el primer beso. Cinco, los dictados. Cuatro, caracoles de plastilina. Tres, el camión de helados. Abro los ojos. El asfalto avanza hacia mí. Dos metros, un metro. Veintidós, Núria dejándome.
30/4/11
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