30/11/10

29-N

EL TRIUNFO DEL BIEN SOBRE EL MAL

24/11/10

El mundo se va a acabar

- Si el mundo se fuera a acabar mañana, ¿dónde pasarías el día de hoy?
- Tengo dentista.
- ¡Qué poco romántico! ¡Tendrías que haber dicho conmigo!
- Tendrías que conocer a la dentista...

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- Si el mundo se fuera a acabar mañana, ¿dónde pasarías el día de hoy?
- En la playa.
- ¡Qué poco romántico! ¡Sabes que a mí no me gusta la playa!
- No pensaba llevarte conmigo...





¿Playa o dentista? :-)

19/11/10

Lust

Los chiquillos gritaban jubilosos tras haber ganado el partidillo. El sudor sobre sus cuerpos imberbes reflejaba el esfuerzo realizado. Algunos en calzoncillos, otros desnudos de camino a las duchas, narraban lo recién acontecido: ese pase de la muerte, el testarazo de Miguel, un regate de Joaquín o las paradas de Mario. En el vestuario contiguo y agujero mediante, unos ojillos juguetones se deleitaban a una mano con esta jovial postal. En lo mejor, fue interrumpido por un colega.

- Antonio, te toca confesar.

16/11/10

Neighbor

Vivo en una comarca alejada de todo vestigio de elfos, enanos o cualquier otra lamentable criatura supuestamente inteligente de ridícula estatura. Solo hombres hay en esta tierra, y el dragón. El pueblo está junto al lago, en una gran llanura cuyos límites se pierden más allá del horizonte. Y hay una montaña en el centro, que es como un colmillo bajo el sol, y en la montaña vive el dragón.

No me caen bien mis vecinos. Son, en su mayoría, gente cobarde y perezosa. Se ocupan principalmente de trabajar la tierra. Alguno comercia con animales. Sí, hay algunos animales. Caballos, ovejas, y el dragón. Pero a la gente del pueblo no le gustan las riquezas ni tiene ambición. Son torpes y borrachos. Yo no soy como los demás, soy valiente y astuto. Sus grises vidas me saben a poco. A mí me gusta salir a buscar tesoros. A veces salgo a cazar, como mi padre. A mi padre lo mataron un día, y desde entonces vivo solo. Mi casa es enorme comparada con la de otros.

No me aburro. Siempre hay algo que hacer. Aunque dicen que tengo miedo al agua, es mentira. Me he dado un chapuzón alguna que otra vez. A veces, por diversión, espanto algún rebaño para que salga corriendo por el pueblo, y la gente se vuelve loca. ¡Cómo se enfadan! Luego, en casa, me río al recordar algunas de mis travesuras. No está tan mal esta vida. A veces duermo un día entero, para pasar el rato. Últimamente paso muchos días en casa, ya no salgo tanto como antes. Creo que los del pueblo empiezan a pensar que me he muerto. Qué tontería.

Tanto hablar me ha dado hambre. Esta noche toca festín humano.

10/11/10

Inflection

Hoy le he salvado la vida a un niño. Iba por la calle camino al trabajo cuando me he cruzado con dos chiquillos, no sabría precisar su edad. Uno era pelirrojo con gafas grandes, el otro era moreno, llevaba el pelo corto por delante y largo por detrás. Corrían en sentido contrario al mío, como haciendo una carrera. Justo en ese momento pasábamos por un bar y había un par de personas de origen chino en la puerta. El pelirrojo se ha escabullido por el interior y el otro ha atravesado entre los chinos y yo. Falto de espacio y por no ceder la victoria ante su compañero de juegos, ha creído más oportuno empujarme a mí a un lado -a pesar de que no me llegaba al pecho- con rabia en la cara. Eso no ha sido suficiente, pues ha trastabillado y no ha podido llegar a la esquina, que al parecer era la meta de la improvisada carrera. Completamente fuera de sí, se ha girado hacia mí y me ha espetado "¡apártate gilipollas!". Yo, que ya estaba molesto por el empellón, he reaccionado con rapidez y le he soltado un bofetón en toda la cara, al grito de "calla, mocoso". Y entonces he presenciado algo maravilloso: una cara de absoluta sorpresa e incredulidad. Me atrevería a decir que era la primera vez que alguien le ponía la mano encima, siquiera de manera tan fugaz. No se lo esperaba, y no ha sabido reaccionar. Unos segundos de parpadeo más tarde, ha soltado unas lágrimas y se ha ido con su amigo.

He cambiado el futuro. Ya no se convertirá en el terror que prometía. No será el azote de sus compañeros de clase. No llevará una navaja los viernes por la tarde. No le robará el almuerzo a nadie. No conseguirá todo lo que quiere a voz de ordeno y mando. No volverá a pensar que todos se deben a él. No será el que iba a ser. Hoy le he salvado la vida a un niño.

5/11/10

Remember, remember

Hoy es 5 de noviembre y eso significa que Atlantis 2050 cumple tres años, lo que convierte a este blog en mi proyecto de mayor duración. Como quiera que la actividad no ha sido tan frenética como en el pasado, estos tres años se me han hecho bastante cortos, lo cual es bueno porque supone que todavía no me he cansado de esto. Daré guerra todavía un tiempo más, pese a lo que hubiera podido parecer últimamente. Los motivos de mi ausencia han sido puramente... experimentales. Este mes de reflexión me ha servido para darme cuenta de cosas, y es que no quiero empezar el cuarto año de blog con según qué lastres. Hay personas que no merecen ser leídas y sacrificios que no estoy dispuesto a seguir haciendo. Así que me lo voy a tomar todo con mucha más calma y a disfrutar de lo que tengo en lugar de lamentarme por lo que no.

Llegados a este punto únicamente me queda dar las gracias a los de siempre por estar ahí y hacer esto posible, y en este caso muy especialmente a: alma máter, ♥ Ana ♥, Anita Patata Frita, BET, Claire, dEsoRdeN, enrojecerse, Irune, Lana, Lisset, M, M., maba, Marta, NUT, Pio, Sandra, tishta, Uma y Yopopolín; y a Alury, Arien, CAPÉ, Chocolat Soul, I, La Maga y Vértigo. Gracias por vuestro apoyo incondicional, en el más estricto sentido de la palabra. Y gracias también a los muchos que no he nombrado y que me han ayudado a llegar hasta aquí.